Este año nuevo fue singular. No había ánimo de celebrar, ni de abrazar, ni de bailar. Sólo deseaba que llegara luego este año nuevo. Con Gabriel estamos viviendo el día a día. Ya está bastante mejor de su bronconeumonia, es más, hemos ido a la playa, a la piscina, lugares a los cuales habría sido imposible ir.
A fines de enero llegó Hugo a nuestra casa. Gabriel es el más feliz. Hugo es un labrador dorado de 3 meses, de carácter juguetón, y duerme a los pies de la cama.
Llegaron nuevos vecinos al barrio. La vida en mi calle está cada día más entretenida.
01 febrero 2006
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