Me gusta leer. Siempre me ha gustado. Me cuentan mis padres que aprendí a leer antes de los 4 años, leyendo letreros, anuncios publicitarios, La Tercera de los domingos, las etiquetas de los productos. Aun me recuerdo sentada en el wc con las piernas colgando (tan pequeña era) leyendo el reverso de los envases de champú (instrucciones de uso: moje bien el cabello antes de usar este producto).
LEA fue el libro con el que mi generación aprendió esta noble habilidad. Era azul, grande a mis ojos, entretenido y por haberlo terminado en un semestre, me gané una muñeca grande.
Con los años, leía las carátulas de los vinilos de mis hermanos. Uno grande que decia KISS y no sabía que significaba, aún recuerdo cuando mi madre la rompió en 4 pedazos porque había tenido una discusión con uno de mis hermanos.
Con 15 años me regalaron "La casa de los Espíritus". Fue una navidad larga, porque apenas abrí mi regalo, comencé a leerlo y lo acabé a las 6 de la mañana del día siguiente. Luego vino "De amor y de sombra", que lo leí en una tarde.
Cuando llegué a Barcelona, me encontré en una esquina con el libro de Rodolfo "Toda España era una cárcel", lo leí con ansia de saber a qué país traje a mi hijo a vivir. La histora de los pueblos la construyen los hombres, y quería conocer qué historia habían construido aquellos hombres después de la guerra civil.
¿Porqué me gusta la lectura? quizás porque veía a mi padre leer "La Tercera" todos los domingos, y yo me quedaba leyendo el suplemento infantil llamado "Icarito".
Han pasado los años, y cuando no tengo a mano un libro, leo las etiquetas de los tallarines, el arroz, el diario gratuito que entregan en el metro, el ticket de recarga del móvil, la entrada al cine, los anuncios de habitaciones en los locutorios aunque no ande buscando una, en fin.
Debajo de mi cama tengo más de 20 libros guardados en una caja de cartón que transporto de casa en casa. Cada vez que me cambio de casa, cargo con mis libros con igual cariño que transporto mi maleta de ropa y los juguetes de Gabriel. Aquellos libros fueron un regalo de Montse, que para ella también la lectura es casi un vicio y por no seguir acumulando libros en su casa me los entrega para que yo los lea.
Obviamente el presupuesto está para situaciones más urgentes, no para comprar un libro todos los meses. Debido a eso, recurro a la noble biblioteca de barrio, que siempre tiene algo para mí. Ahora estoy con "La suma de mis días", la última novela de Isabel Allende. No me pregunten porqué pero acabo de dejarla olvidada en el cajón de mi escritorio en la oficina. UFFF
La lectura me da tranquilidad, me llena de imaginación, me distrae de los problemas.
Gracias a todos los que me enseñaron a leer.
26 marzo 2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

1 comentario:
Confío en que mi libro te haya servido.
Publicar un comentario